“La historia que les voy a contar tiene un principio –como todas-, pero aún no tiene un final. Pueden imaginarlo, escribirlo, recitarlo en voz alta, omitirlo, olvidar que es necesario. También pueden pintarlo en alguna pared de alguna calleja estrecha en el centro de la ciudad, esperar a que alguien lo lea: poesía urbana. Como quieran. Al fin y al cabo, este es un relato indefinido en sus límites. Es un relato de los “algos”, los “algunos” y los “álguienes”. Érase una vez…”.
Me quitas el bolígrafo de las manos. No te he oído llegar. Hace mucho que no subes conmigo a la azotea. Te miro. ¿Para qué quieres que suba? Antes te gustaba. Te sigo mirando. Seguro que allí arriba encuentras algo para el final de tu cuento. Este cuento no tiene final. Me levanto. Te gustaba hacer arco iris con la ropa tendida. Salimos al pasillo. Y me pedías que contara los segundos que tardabas en hacer que el gato de la vecina cascarrabias saltara a nuestro tejado. Me llevas de la mano. Siempre has dicho que esta es la hora del día que más te gusta, la más fugaz. Un escalón, otro, otro… Cuando el cielo ya está oscuro pero aún no hay luz. El aire en la cara; no hace frío. Y parece que la luna alumbra pero es el sol, que todavía no se ha ido. Nos sentamos en el suelo, bajo los cables vacíos. ¿Qué más hacíamos aquí arriba? Ya apenas me acuerdo… A veces nos tumbábamos en el suelo y mirábamos el cielo durante tanto tiempo que al final veíamos moverse el universo. Sonrío. Tú no sabrás el final de mi historia, ¿verdad? ¿No decías que no tenía final? Creo que esta sí. Estoy harta de historias inacabadas. Te ríes con ese gesto tuyo de triunfo que te entrecierra los ojos. Creo que tengo una frase que encajaría a la perfección. Me aprieto un poco más contra ti. Por favor… Sonríes hasta por los ojos. Finalmente encontraron el modo de pasar al siguiente tejado, y luego al otro, y luego al otro… y estuvieron toda la noche paseando bajo las estrellas. El gato de la vecina salta por fin a nuestra azotea. Es perfecto. ¿Vienes?
domingo 18 de mayo de 2008
Da capo a fine
jueves 15 de mayo de 2008
Vine del norte
Me miraste, así tan duro tienes un aire a Guevara... Comandante de mi arquitectura, solo te faltan una insignia de hierba y otra de mar para el próximo ascenso. Si se consume mi voz, hazme una de humo cargada de adornos que acabaremos por aborrecer. Adjunto invitación para venir conmigo a derruir palacios y montar los escombros a punto de nieve.
martes 6 de mayo de 2008
Ego || ogE
El ego absorbe las caricias pero no las acumula. A cada paso que des a tu ego le pueden crecer rendijas o le pueden crecer puertos en los que criar gaviotas y naufragios.
Sin paradas de regulación, sin frenos, dejarás tu marca en cada poste del camino para que la siguiente generación de cigüeñas tenga un ídolo para el que construir altares. Si el tren se para no preguntes por qué, no te bajes si no te echan. Si te echan, compra un mapa en la próxima estación y escupe asfalto sobre los lugares por lo que pasaste y no escupas nada sobre los que nunca conocerás. Si encuentras dos caballos blancos en el trayecto a la siguiente urbe, dibújales un círculo en la tierra que pisan para que sepan lo que se siente al otro lado de la frontera. Si no los encuentras, susúrrale a las piedras del camino, dales conciencia de astro. Si el rastro perpetuo de los cables de luz te roba la esencia del paisaje, convéncelos, uno a uno (tan solo serán tres o cuatro muy largos), de que un poco más al sur los vientos serán hospitalarios. Si te cruzas con un árbol enorme y redondo enséñale los principios de la física. Si pasas por un prado colmado de brotes nuevos, cuéntales que los humanos nuevos acostumbran a patalear; será un espectáculo bonito…
¿Una rendija por la que colarme a tu lado en el tren y sentarme en un asiento que no es el mío y dormirte con los vales regalo que acumulé mientras no estabas?
We live in a beautiful world… yeah, we do… yeah, we do…
miércoles 30 de abril de 2008
Delincuencia juvenil
Las luces del mundo se pasean por tu cuerpo
con habilidad de cartógrafo especializado en dunas.
Proyectan la caricia en tu terreno,
la cimientan y amortizan con la suavidad
de quien roba las horas libres a un ángel.
Yo, con el sigilo propio de una sombra
busco las lucecitas rezagadas en tus resquicios
y las asfixio bajo mi lengua y disfruto
con cada crimen.
Tienes derecho
a permanecer en silencio.
domingo 27 de abril de 2008
I Foro de Escritores Noveles
Me ahogo tela pero tela. Tengo una cosita aquí en la boca del estómago… Hoy no quiero pegotes ni peyotes literarios, pero se que caeré, como siempre, en la tentación, al menos un poquito. Estoy en la estación de un pueblo enano esperando un tren de enlace. Aquí las máquinas de bebidas no dan muestras de funcionamiento hasta que reciben el importe exacto. Vengo de pasar unos días en un sitio donde las cosas (“cosas”, 0%literarioyqué) caen sin saber muy bien de dónde y sin aviso previo. De manera que he metido las monedas en el cacharro y aquí estoy, bebiéndome un zumito. Plantearse por dónde empezar es inútil, así que empezaré por todo a la vez.
Un sitio nuevo, las mismas caras, los mismos recuerdos y nueve meses de por medio en algunos casos, en otros casi dos años. “Mira, Antonia, vaya pandilla de niñatos en mitad de la plaza saltando y gritando cada vez que un coche pone el intermitente y se para”, le dice el viejo a su viejita desde el balcón. Reencuentro, vértigo, sonrisa, aquí estamos, dos pudo ser casualidad, tres es el que precede al siguiente. Tres son los minutos que hacen falta para sentarse encima de la mesa de alguien y abrir una herida profunda, con guitarra, con palabra o con silencio. Páginas, páginas, páginas, personajes, versos, escenas, fotos, léete este libro, ve aquella película, te recomiendo encarecidamente que entres en mi vida. Vamos a dormir, que mañana haremos que una sombrilla detenga el tiempo. Haber llegado aquí por distintos caminos y que haya quien traiga lo mismo de la vida y aquí estaré para lo que necesites (aquí estaré para amarte, dice Ismael Serrano). Soñar despierto, despertar sueños y hablar dormidos. Dormir en patera - despertar frenético. Babuchas eternas, cuerpesitos de vinilo, monstruos marinos, momias nuevas, chándals viejos, manzanas de colores, hijos del membrillo, rock and soul, I can´t take my eyes off of you y una persona que no he sabido describir, que te mira durante media hora y luego se acerca y te da un abrazo y te cuenta cosas que nunca diría. Las letras como punto de unión o como excusa perfecta. Nos han hecho un regalo con táctica y estrategia.
En esta misma libreta, hace un rato, me ha escrito un pollo con gafas que cuando los amigos son buenos, despedirse es igual que abrir una lata de anchoas en conserva. Otro que no es pollo pero es rubio me dice que esto que estamos viviendo es inmensurable pero que los kilómetros se acortan. Otra que no es pollo, ni rubia pero vuela, no me dice nada, solo me da un abrazo y me llora y me toca las palmas.
Yo os toco a todos las palmas porque en el fondo nos gusta y para daros las gracias por todos vuestros regalos, que son de los que no se gastan ni se caen por el agujero del bolsillo.
Nos vemos en menos que se cuenta un cuento.
miércoles 23 de abril de 2008
jueves 10 de abril de 2008
Miau
Acostumbraba a pasear
desnuda por los tejados,
ocultando el sexo por si la noche
recordaba de pronto su primer destierro.
Escondía la tos y la mirada,
todos mis miembros de luz:
era una sombra.
(...)
I can't take my eyes off of you...
http://es.youtube.com/watch?v=8ThuXEDvCZk&feature=related
Sin traducción, please, solo estribillo
martes 8 de abril de 2008
jueves 3 de abril de 2008
Sincronía nº 2
- ¡Ostras, una estrella móvil!
- No, tooonto, es un avión.
- Es que me he olvidado las gafas...
martes 1 de abril de 2008
Pequeño vals vienés - Federico García Lorca
En Viena hay diez muchachas,
un hombro donde solloza la muerte
y un bosque de palomas disecadas.
Hay un fragmento de la mañana
en el museo de la escarcha.
Hay un salón con mil ventanas.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals con la boca cerrada.
Este vals, este vals, este vals, este vals,
de sí, de muerte y de coñac
que moja su cola en el mar.
Te quiero, te quiero, te quiero,
con la butaca y el libro muerto,
por el melancólico pasillo,
en el oscuro desván del lirio,
en nuestra cama de la luna
y en la danza que sueña la tortuga.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals de quebrada cintura.
En Viena hay cuatro espejos
donde juegan tu boca y los ecos.
Hay una muerte para piano
que pinta de azul a los muchachos.
Hay mendigos por los tejados,
hay frescas guirnaldas de llanto.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals que se muere en mis brazos.
Porque te quiero, te quiero, amor mío,
en el desván donde juegan los niños,
soñando viejas luces de Hungría
por los rumores de la tarde tibia,
viendo ovejas y lirios de nieve
por el silencio oscuro de tu frente.
¡Ay, ay, ay, ay!
Toma este vals, este vals del "Te quiero siempre".
En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orillas tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals.
martes 18 de marzo de 2008
Horse tears
Tendría que haber estudiado más los movimientos de la savia,
no tensar la excusa a la cremallera, esperar
y despertarme de nuevo en el vacío
aunque el aliento de los dioses me dejara ciega.
Recibir bajo la lengua la sinfonía que antes
tantos clavos me hundía.
No hay más silencio que el encerrado en este tarro que sujeto con odio, que no puedo soltar. Lo demás son demonios y truenos, tinieblas de nácar que me anidan los oídos con muertes diminutas. No quiero más este recipiente de excusas en conserva porque ya no calman mi sed ni mi gula: es un silencio demasiado pequeño para tanto estruendo que me chupa la sangre.
Si se callase el ruido...
viernes 7 de marzo de 2008
Tao
VI
El Espíritu del Valle nunca muere.
Es la Hembra Misteriosa.
La Puerta de la Hembra Misteriosa
es la raíz del Cielo y la Tierra.
Parece permanecer para simpre.
Su eficiencia es inagotable.
Lao Tsé, Tao Te Ching
domingo 17 de febrero de 2008
Sincronía nº 3.333
Porque desde mi ventana cutre, la que da a la parte de atrás, a los tejados y las cocinas, la única que tengo, también se huele la magia de las sombras.
Todo, todo, todo, todo, yo quiero contigo todo...
martes 12 de febrero de 2008
martes 5 de febrero de 2008
Poesía social




